Muy interesante el artículo publicado en EL País el pasado fin de semana en el que se analizan los cambios que se están produciendo en los adolescentes de todo el mundo.

El espíritu consumista, materialista, el “derecho a decidir” por ellos mismos, no suele ir acompañado de la madurez intelectual necesaria para ejercer esos derechos con responsabilidad. Estamos alargando la adolescencia a costa de acortar de manera precipitada la infancia, y tal y como anticipaba el filósofo Rousseau a finales del XVIII si matamos la infancia “produciremos frutos precoces que no tendrán madurez ni gusto y que se pudrirán muy pronto”. Quizá podamos ver el reflejo de esta afirmación en el hecho de que los padres también están alargando su adolescencia. Según el psicólogo Alfredo Hernández “los niños son cada vez antes adolescentes, pero también sus padres no quieren dejar de ser jóvenes. A los 50 siguen considerándose, visten y se comportan como tales (…) El problema no es cómo vistan, sino que no sean capaces de asumir el papel de padre y actúen como amigos. Hemos pasado del padre autoritario que siempre tenía razón, al extremo contrario”.

Ángel Peralbo, psicólogo con el que nuestro Instituto ha colaborado en alguna ocasión, sostiene que “A los niños se les apunta a clase de todo, están muy preparados, pero no se les forma en inteligencia emocional. En valores, en el esfuerzo. No saben valerse por sí mismos y los padres están desbordados. La sobreprotección es un tema manido pero es evidente“.

El artículo hace mención a ciertos aspectos sociales, nutricionales, al estrés, a la inclusión de las leches de fórmula en la alimentación de los bebés, e incluso a la latitud, para explicar estos cambios, pero sin duda alguna para nosotros el hecho más influyente en el adelanto de la adolescencia, es el hecho de delegar la educación de los hijos a una pantalla de televisión, de ordenador o incluso de movil.

Los niños de hoy crecen de la mano de la tecnología; en España no es difícil encontrar niños entre 8 y 12 años con movil (el 25% de ellos), o con tablet (existen 8 modelos diferentes en el mercado). Pero posiblemente a esa edad su cerebro no esté preparado para recibir esos estímulos perceptivos lo que provoca que el 78% de los chicos entre 14 y 19 años corran el riesgo de tener comportamientos obsesivos en el futuro por su “obesidad digital” según un estudio de la Fundación Eroski. Por eso a la vez que van saliendo al mercado nuevos modelos de smartphones, también lo hacen diagnósticos de “obsesión por la tecnología” en adolescentes, quienes terminan internados en centros de salud mental para tartar de curar su obesión.

Por ello, no está de más recordar aquello que nos decían nuestras madres cuando nos adelantábamos a nuestras propias necesidades: “ya tendrás edad para…”, o el clásico “tiempo al tiempo”.