Últimamente hemos asistido a una alarma alimentaria relativamente fuerte. Acordaos hace unas semanas de la noticia que nos dio la AESAN en relación con los túnidos (grandes pescados azules) y con las verduras de hoja verde (espinacas, acelgas…).

La alarma caía sobre la población más vulnerable, es decir con los niños menores de 3 años y con las mujeres embarazadas. Sin embargo algunos   encontraron “la excusa perfecta” para no tener que comer ni pescado ni verdura.  Otros, ante la caída de precios, han visto una oportunidad de llenar los congeladores de este tipo de  alimentos.  Pues bien, ni tanto ni tan calvo.

Que los grandes peces acumulan más metales pesados es algo obvio: viven más tiempo, por lo que pasan más tiempo en un medio que puede estar contaminado, y por lo tanto pueden ingerir más productos tóxicos (metales pesados incluidos).

Esto que podríamos proyectar a cualquier tipo de alimento no es algo nuevo. Tal y como manifestaba nuestra Ministra de Sanidad, “los niveles de metales en el pescado y en algunos vegetales son una preocupación constante de las autoridades sanitarias, por lo que están  en constante alerta y vigilantes, tanto las autoridades sanitarias españolas como las europeas (para los más excéticos).

Tanto el pescado blanco como el azul contienen proteínas y grasas de alta calidad y por ello son alimentos altamente recomendables. Los metales pesados, como mercurio, son efectivamente tóxicos en altas concentraciones, sobre todo para el cerebro en desarrollo, el del feto y el del recién nacido. Sólo cuando estos pequeños consumen altas cantidades de estos pescados están en riesgo. Pero tranquilos, si analizamos la alimentación de los más pequeños obserbamos que se basa en la leche, lo scereales, las verduras, las frutas, las carnes y algo de pescado, por lo que no hay motivo para volverse loco.

Así que sin despreciar las advertencias de la AESAN, hemos de tranquilizarnos, analizar las recomendaciones con detalle y obrar en consecuencia. Son muy pocos los que se atiborraban de pez espada y muchos los que ni siquiera lo han probado.  Como siempre en el término medio está la justa medida.