Las chicas y chicos que en la adolescencia hacen dieta o desarrollan comportamientos alimenticios de riesgo (comer de forma insana, ayunar o darse atracones) ‘arrastran’ estos hábitos insanos hasta la juventud, lo que eleva su riesgo de sufrir anorexia, obesidad o bulimia.

Esta es la principal conclusión a la que ha llegado un equipo de investigadores estadounidenses tras llevar a cabo un estudio con 1.030 hombres jóvenes y 1.257 mujeres jóvenes a los que realizaron un seguimiento de 10 años.

Marina Díaz-Marsá, responsable de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, asegura que el estudio es “importante porque refleja una realidad importante. Meterse en dietas y en conductas alimenticias anormales finalmente puede conducirte a la anorexia, pero también a la obesidad. El problema es que los adolescentes no tienen formación en nutrición. Muchas chicas dejan de comer carne roja y la sustituyen por pollo porque creen que engorda menos y no es exactamente así”.

Esta especialista reconoce que para evitar trastornos de la alimentación como la anorexia, la bulimia o la obesidad se deben “realizar acciones preventivas destinadas a instaurar conocimientos sobre la dieta saludable y la práctica de ejercicio físico. Está comprobado que el ayuno provoca que luego se den atracones de productos con alto contenido en grasas y calorías, lo que hace que, pese a la dieta, se acabe desarrollando obesidad. Además, las personas que hacen dieta tienden a no cocinar y recurren a comidas preparadas, bollería industrial… que son más insanas y con más grasas”.

Fuente: El Mundo