Dicho así, cualquiera de nosotros tendría la mejor excusa para atiborrarse de uno de los alimentos más deseados y en muchas ocasiones prohibidos… ¿Qué hay de  los beneficios del choclate?

Pues sí los hay. Un artículo publicado en la revista ‘British Medical Journal’ afirma que en estudios realizados a 100.000 sujetos “los niveles más altos de consumo se asociaban a una reducción del 37% en las enfermedades cardiovasculares y del 29% en el ictus, en comparación con los niveles menores” de ingesta de chocolate.

Los expertos creen que la reducción del riesgo cardiaco se debe a los efectos antiinflamatorios y antioxidantes, que benefician la tensión arterial y la sensibilidad a la insulina, relacionada con la diabetes tipo 2.

Parece ser que esto es  producto de la alta concentración de polifenoles que encontramos en el cacao. Sustancias éstas que también podemos encontrar en el aceite de oliva, en el vino, la cerveza, nueces, y frutas y vegetales en general tienen un marcado efecto antioxidante que neutralizan el ataque de los radicales libres en nuestro organismo.

Pero cuidado, el chocolate no sólo está compuesto de antioxidantes. Suelen estar acompañados de cantidades importantes de grasa y azúcar lo que hace que sea un producto que NO SE PUEDE ACONSEJAR SU CONSUMO DIARIO ya que se trata de un alimento  extraordinariamente energético que se relaciona directamente con la obesidad y todas las enfermedades asociadas a ésta.

El reto ahora se encuentra en conocer el mecanismo de acción de estas sustancias para poder enriquecer (o no) en cacao ciertos alimentos que no vengan acompañados de altas dosis de azúcar o grasa.

A nuestros lectores más golosos recomendaremos el chocolate negro pues es éste el que menos grasa añadida contien.