Me he quedado profundamente sorprendido al leer una noticia de la sección de salud del diario El Mundo, en el que algunos deportistas de élite  afirman comer hasta 8 helados diarios durante la celebración de los Juegos Olímpicos. No me cabe ninguna duda, y así lo hemos defendido siempre desde el Instituto Tomás Pascual, que una vida sana no está reñida con el consumo ocasional de comida rápida, pero 8 helados diarios me parece excesivo.

Cierto es que solo es noticia “cuando una persona muerde a un perro y no al revés”, con lo que quiero decir que la inmensa mayoría de deportistas, de elite y amateurs, cuidan al máximo su alimentación puesto que es de sobra conocida la capacidad ergogénica de la alimentación. No obstante, como dije antes no quita para que de vez en cuando uno se dé un capricho. Os pego el texto de la noticia:

No todo es pasta y grasas reducidas. Muchos de los atletas que compiten en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 admiten que en su dieta hay hamburguesas, helados y pasteles de los que vuelven locos a cualquier ciudadano que no debe cuidar tanto su cuerpo. “Me comí cuatro (helados) McFlurry, que me gustan bastante. Son sabrosos, los recomiendo”, dijo el pesista colombiano Doyler Sánchez, un fijo en las filas que se forman en el McDonald’s de la villa olímpica. Detrás de los logros deportivos hay trabajo y una capacidad innata. Pero la dieta no es algo estricto en el camino hacia el éxito, coincidieron varios atletas consultados por la agencia dpa. Sánchez asegura que la cadena de comida rápida McDonald’s “gusta a todo el mundo”. Y parece que a algunos les gusta más que a otros. “Unos días antes de que empezaran los juegos vi a todo el ‘Dream Team’ comiendo en el Mc Donald’s”, aseguró el boxeador puertorriqueño Jeyvier Cintron. Días más tarde la selección estadounidense de baloncesto batió el récord de puntos en un partido olímpico al derrotar a Nigeria por 156-73. El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, aseguró al diario “Financial Times” que fue una “decisión difícil” renovar el contrato a McDonald’s como patrocinador del movimiento olímpico por el aumento de la obesidad en el mundo. Pero finalmente firmó por ocho años más y las famosas hamburguesas Big Mac son de lo más vendido en la villa. Además del McDonald’s, en la villa olímpica está el restaurante principal, abierto 24 horas, que ofrece 1.300 recetas diferentes y que servirá 1,2 millones de comidas durante los Juegos. Pero la pesista colombiana Jackelina Heredia insiste en el éxito de la comida rápida. “Los días que yo entré estaba súper lleno”, recordó Heredia, que celebró en parte su eliminación: “A partir de hoy me puedo comer todas las hamburguesas que yo quiera”. Calcular la comida para alimentar a las 16.000 personas que viven en la villa a lo largo de 15 días no es tarea fácil. Si hay dudas, la abundancia es mejor que la escasez. En total, según la organización, se prevé la ingesta de 25.000 barras de pan, 232 toneladas de patatas y más de 330 toneladas de fruta y verduras entre las que hay 2,7 millones de plátanos. Y bastantes helados. El remero británico Steve Redgrave, cinco veces campeón olímpico, recordó recientemente en el diario “Daily Telegraph” que comía “una media de ocho helados Magnum al día” en los Juegos de Barcelona 1992. “Un remero tiene una dieta de 7.000 calorías diarias y engulles cualquier cosa que te pongan delante”, agregó Redgrave. El hombre más rápido del mundo, el jamaicano Usain Bolt, confesó que había comido nuggets de pollo el día que conquistó el oro en los 100 metros lisos de Pekín 2008 con récord del mundo incluido. Días antes, el estadounidense Ryan Lochte aseguró haber desayunado en el McDonald’s antres de lograr el bronce en los 400 estilos de natación. Según avanzan los días de Londres 2012 y los atletas van siendo eliminados, los pasteles se venden con más frecuencia en la villa. El nadador Kevin Ávila es goloso y, aunque le cuesta, consigue resistir a la tentación de los dulces: “Mi pecado es el postre. Me encantan los pasteles que venden en la villa, pero antes de la competencia yo trato de evitarlos y comer sano”. Rita Medrado, nadadora mexicana, también es débil delante de un helado. Y aunque antes de las competencias evita “grasas, postres y refrescos”, confesó después de caer eliminada que lo primero que iba a hacer era tomarse un helado. “¡De vainilla, me encanta!”. El nadador colombiano Omar Pinzón es un ejemplo de los que cuidan su dieta meticulosamente: “Como sólo sano, nada de comida basura. Muy poco azúcar, carbohidratos únicamente lo necesario, y el resto proteína. Trato de no comer carne roja y tomo muchas verduras”. Kobe Bryant, una de las estrellas del “Dream Team”, aseguró haber adelgazado ocho kilos para llegar a Londres 2012 de la mejor manera. Pero incluso Bryant, que es casi imparable delante de un aro, resiste con dificultad al pecado de la gula. “Hice dieta. Estaba consumiendo comida basura todo el tiempo y me empecé a sentir lento, cansado. Pero cada vez que me daban más ganas de comer una hamburguesa…”