En España se estima que uno de cada 20 niños –unos 300.000 menores en edad escolar– padece un trastorno por Déficit de atención e hiperactividad (TDAH), una enfermedad que afecta al desarrollo social y educativo de quienes la padecen. Tanto es así, que se calcula que uno de cada cuatro casos de fracaso escolar están relacionados con el TDAH.

Lo explica el jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid, Javier Quintero. Quienes padecen TDAH pueden combinar síntomas derivados de las dificultades de atención y concentración, de un exceso de la actividad motora y de un mal o bajo control de los impulsos. Esto hace que aumente el riesgo de fracasar escolarmente y de tener problemas de conducta y, en la adolescencia, de consumir drogas de forma más precoz.

“Si el niño no es capaz de prestar atención en el aula, su capacidad para seguir aprendiendo de forma progresiva es cada vez más complicada, lo que hace que le sea más difícil seguir el ritmo y poder aprobar”, reconoce este experto. De hecho, un estudio en Estados Unidos apunta que estos niños tienen un riesgo ocho veces mayor de no terminar la enseñanza secundaria.
Además, asegura Quintero, también son niños que tienen más riesgo de sufrir acoso escolar que de producirlo: “Son más vulnerables, porque tienen dificultades de interacción con sus iguales”.
El doctor Quintero llama la atención sobre el hecho de que muchos padres se han dado cuenta de que ellos mismos sufren este trastorno una vez han sido diagnosticados sus hijos. Y es que entre un 70 y un 80% de las causas son genéticas. Se calcula que la mitad de los niños afectados por TDAH arrastrará la enfermedad hasta la edad adulta.

Tomarse en serio el TDAH

De estos riesgos y esta situación alertan los autores del primer ‘Libro Blanco Europeo’ sobre este trastorno, elaborado por médicos, asociaciones de pacientes y familias a fin de ofrecer recomendaciones para mejorar su diagnóstico precoz y tratamiento y dar apoyo a los afectados. El libro recoge una serie de recomendaciones para los políticos y las idea es presentarlo en el Parlamento Europeo el próximo mes de noviembre.
“En cada aula, en cada calle hay un niño con TDAH”, advierte Susan J. Young, doctora en el Kings College de Londres y coautora del Libro Blanco. Considera que hay que “hacer lo necesario para que esta enfermedad sea visible” y coincide con el profesor Quintero en que “el gran riesgo” es el infradiagnóstico.

Las investigaciones de esta psicóloga clínica, una de las principales autoridades internacionales en el trastorno, constatan que un 30% de las personas que están en las cárceles sufren TDAH y no han sido tratadas. El tratamiento puede ser farmacológico, terapéutico o una combinación de ambos, dependiendo de los casos.
Por su parte, las asociaciones de afectados piden que la ley de reforma educativa reconozca a los niños con este trastorno como escolares con necesidades específicas. Hasta ahora, cuatro comunidades tienen reconocido ese carácter (Murcia, Navarra, Baleares y Canarias), pero los afectados esperan que se extienda a todo el territorio nacional mediante una enmienda al proyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce), para lo cual se han dirigido a los grupos parlamentarios.
Los familiares reivindican que también se contemple esta enfermedad como crónica y que los fármacos necesarios para su tratamiento sean considerados de aportación reducida, con lo que el tratamiento mensual tendría un coste de 4 euros y no los 40 o 50 que supone actualmente.
Fuente: 20 minutos