Al hacer ejercicio físico la fatiga muscular se refleja en una pérdida de potencia. Ésta puede ser medida con el electromiógrafo, el instrumento que registra la actividad eléctrica producida por los músculos.

La fatiga es una sensación de cansancio que nos acompaña en nuestra vida diaria pero al ser una sensación subjetiva es muy difícil medirla. Por eso como medidor objetivo de la fatiga muscular suele utilizarse la pérdida de potencia o fuerza.

Miriam González Izal ha desarrollado un modelo que relaciona las señales de electromiografía de superficie (registradas con electrodos colocados sobre la piel) y la pérdida de potencia muscular debido a la fatiga.

Este trabajo permite poder medir la fatiga de manera no invasiva, es decir, de manera indirecta sin necesidad de utilizar otras técnicas más invasivas como sacar sangre o extraer una muestra de músculo.

Poder medir la fatiga permite adelantarse a su aparición que puede tener consecuencias irreversibles o que se tarde en volver a una situación inicial. Si podemos medir la fatiga podemos también evitarla y estar realizando ejercicio durante más tiempo a más intensidad.

Fuente: Instituto Tomás Pascual Sanz