El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) se ha definido clásicamente como un grado inapropiado de inatención y/ o hiperactividad-impulsividad que causa problemas, es incoherente con el nivel de desarrollo, y que está presente antes de los siete años de edad. Se trata de la alteración del comportamiento (neuroconductual) más diagnosticada en niños en edad escolar (Kaplan,) y uno de los trastornos psiquiátricos más prevalentes de inicio en la infancia. Se asocia con retraso y dificultades en el funcionamiento aca-démico y social

Su alta tasa de comorbilidad, creciente a lo largo de la vida del niño, su evolución hacia trastorno disocial en la infancia y antisocial de la personalidad en el adulto, las complicaciones que genera en el paciente (fracaso escolar, consumo de sustancias, alta tasa de accidentes, etc); hacen muy importante su correcto diagnóstico y adecuado tratamiento en la infancia lo más precozmente posible.

Debido a las características clínicas y a su origen neurobiológico, el TDAH implica a los servicios sanitarios, y en la medida en que afecta al desarrollo escolar, social y personal de los individuos, corresponde también a los servicios educativos y sociales la detección en el ámbito escolar y su atención psicopedagógica.

En la actualidad, si bien su existencia se ha divulgado mucho, las familias y los profesores se sienten incapaces de ofrecer ayuda adecuada a estos niños y les malinterpretan en su conducta, considerándoles revoltosos, rebeldes, sin interés por el aprendizaje, transgresores de normas o resultado de una mala educación familiar.

Javier San Sebastián Cabasés. Unidad de Psiquiatría Infanto-Juvenil. Hospital Ramón y Cajal. Universidad de Alcalá – Madrid