Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de mortalidad en Europa, EE.UU y gran parte de Asia, donde los estilos de vida constituyen un importante factor de riesgo para el desencadenamiento y la progresión de muchas enfermedades, las que afectan al sistema cardiovascular. El estrés y la mala alimentación son los principales objetivos que hay que modificar para reducir la incidencia de este tipo de enfermedades.

Las principales recomendaciones nutricionales son:

-El descenso de grasa y colesterol en la dieta con objeto de controlar los niveles de lípidos circulantes. Se recomienda mantener el colesterol total en cifras inferiores a 200mg/dl. La fracción del colesterol que más hay que vigilar es el LDL-colesterol. Además es importante vigilar la relación LDL-colesterol/HDL-colesterol. Este último barre el exceso de colesterol de los tejidos, arterias, vasos, etc para ser metabolizado en el hígado y luego eliminado por el organismo. Tener un nivel bajo de HDL se asocia a un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Los niveles bajos de HDL a menudo son una consecuencia de la inactividad física, la obesidad o el hábito de fumar. También es común que las que padecen diabetes tipo 2 tengan niveles bajos de colesterol HDL.

-La cantidad y calidad de ácidos grasos de la dieta van a ser el condicionante exógeno más importante del nivel de colesterol. Una dieta saludable debe tener un porcentaje de grasas en torno al 30%. Se admite hasta el 35% siempre que se respete la proporción correcta insaturados/saturados. Es importante la sustitución de los alimentos ricos en grasas saturadas por aquellos donde predominan las poliinsaturadas y monoinsaturadas. Así, conviene consumir pescado varias veces a la semana y preferiblemente azul y aceite de oliva virgen como grasa añadida.

-La reducción de sodio ( entre 2-3g/día), para prevenir la acumulación de líquidos y el desequilibrio electrolítico.

Factores asociados que aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular:hipertensión, diabetes y obesidad.

-La tensión arterial elevada es un importante factor de riesgo cardiovascular. En pacientes con tensión arterial alta (mayor de 140/90 mmHG en la población general, mayor de 130/85 en diabéticos) se recomienda moderar la sal en las comidas ( no más de 3 gramos al día) y en individuos obesos restricción calórica y ejercicio regular.

-La diabetes mellitus duplica el riesgo de eventos cardiovasculares. El tratamiento nutricional es esencial. Un adecuado control glucémico disminuye el riesgo cardiovascular.

-La obesidad está directamente relacionada con la enfermedad cardiovascular por la coexistencia con otros factores de riesgo particularmente dislipemia,hipertensión y diabetes. En obesos una pérdida de peso en torno al 10% se ha demostrado que disminuye el riesgo cardiovascular.

Fuente:Instituto Tomás Pascual Sanz