Componentes nutricionales importantes de la dieta en enfermedades cardiovasculares

Hidratos de carbono. Una dieta equilibrada precisa aportar el 55% de la energía a partir de los hidratos de carbono, principalmente azúcares complejos procedentes de alimentos de origen vegetal. Sólo el 10% de las calorías debe ser suministrado por azúcares simples.

Lípidos.Son nutrientes fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo como fuentes de energía y como parte de las membranas celulares y de otros componentes esenciales. La longitud y el grado de insaturación determinan su papel modulador de los niveles de colesterol sanguíneo y del desarrollo de las enfermedades cardiovasculares.

Proteínas. Se han encotnrado evidencias que sugieren que el incremento en la dieta de proteínas de origen vegetal, principalmente procedentes de la soja y las legumbres, mejoran los valores de presión arterial y reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Vitaminas.Las vitaminas E,A y C, es decir, con actividad antioxidante son las que  tienen más importancia a nivel cardiovascular. Estas vitaminas son capaces de evitar la formación de radicales libres de oxigeno responsables de la oxidación de las lipoproteínas por lo que pueden contribuir a prevenir el desarrollo de placa de ateroma. Los compuestos fenólicos, antioxidantes procedentes de los productos de origen vegetal, frutas y verduras tienen una marcada actividad antioxidante, pues protegen a las LDL de la oxidación, además de ejercer otros efectos a nivel fisiológico que favorecen el funcionamiento del sistema cardiovascular. Podemos encontrarlos en alimentos como aceitunas, col, brócoli, calabaza, legumbres, soja y otros vegetales, el té, el chocolate, aceite de oliva y vino tinto con moderación.

Minerales y oligoelementos. A continuación se detallan algunos de estos elementos que tienen que ver con el buen funcionamiento y con la salud del sistema cardiovascular como el calcio, el fósforo, el potasio, el sodio y el magnesio.

Muchos estudios están demostrando contínuamente la adecuación de la Dieta Mediterránea para la salud y para prevenir diversas enfermedades. Hay que destacar la importancia del aceite de oliva como fuente grasa en la dieta mediterránea, un elevado consumo de hidratos de carbono complejos, elevado consumo de frutas y verduras, consumo habitual de frutos secos, legumbres y semillas y predominio del consumo de pescado. La dieta mediterránea además de mejorar el perfil de riesgo aterogénico y trombogénico aporta abundante fibra alimentaria, calcio y antioxidantes naturales ( vitaminas, C,E y beta -caroteno).

Fuente: Instituto Tomás Pascual Sanz