Cuando hablamos de tipos de alimentos para mejorar la dieta, siempre pensamos en verduras y frutas. Sin duda que son un componente fundamental para el equilibrio alimenticio, pero no son la única respuesta. La sabiduría popular tiene un dicho muy recurrente -y con múltiples variantes-: “Hay que comer de todo, pero en poca cantidad”. Y acierta plenamente.

La mejor dieta es variada, equilibrada y aquella que incorpora todo tipo de alimentos, aportando al organismo todas las vitaminas, minerales y nutrientes necesarios para su funcionamiento óptimo. Pero como no muchas veces conseguimos la diversidad adecuada, necesitamos tener en cuenta las carencias que podemos tener.

Uno de los elementos que muchas veces falta en nuestra dieta es el hierro. Este mineral, que forma parte esencial de la hemoglobina y, por lo tanto de la formación de los glóbulos rojos, se encuentra principalmente en productos animales: las carnes rojas, pescado y aves, además de huevos. No obstante, para quienes opten por una alimentación vegetariana, existe un sustituto: la soja y sus derivados.

Si bien encontramos hierro en las lentejas y otras legumbres, en las pipas de girasol y en las espinacas, su absorción no es importante y puede provocar bajos niveles de este mineral en la sangre, donde ayuda principalmente a la oxigenación celular y muscular. Para ellos, la soja se convierte en la respuesta esencial, ya que sustituye las carencias de hierro de forma más eficaz que otros alimentos vegetales.

Actualmente es fácil encontrar productos a base de soja en el mercado: lácteos, galletas, bebidas y zumos, tofu, por mencionar algunos. Por ello, no hay excusas para incorporarlas a la dieta habitual y evitar un problema tan grave como la anemia ferropénica, que afecta principalmente a bebés y mujeres embarazadas, pero que puede presentarse también en adolescentes.

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Fuente: http://www.institutotomaspascual.es/