Sufrir un trastorno alimentario durante más de diez años -anorexia, bulimia y obesidad entre otros- afecta también a la capacidad de procesar información de los enfermos, según un estudio elaborado por el Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA) de Barcelona.

De hecho el paciente multiplica por 1,4 veces la posibilidad de presentar un deterioro en funciones como la memoria inmediata, atención, capacidad visuocontructiva y funciones ejecutivas, ha señalado el instituto en un comunicado.

El centro, que se trasladó hace un año, ha presentado los datos de actividad de los últimos doce meses en los que ha atendido a 778 pacientes -unos 500 en régimen de hospitalización- de los que un 70 por ciento presentó una evolución favorable tras recibir tratamiento.

La incidencia de los trastornos de conducta alimentaria afecta al 6 por ciento de la población, si bien en los pacientes jóvenes la mayoría se debe a la anorexia y entre los adultos es común la convivencia con otros trastornos como la depresión, ansiedad y toxicomanías.

El ITA ha constatado igualmente que el clima familiar influye en la recaída de los pacientes con patología psiquiátrica por lo que ha recordado la importancia de limitar la crítica excesiva, hostilidad y actitudes de sobreprotección.

Los expertos calculan que el 15 por ciento de la población infantil y juvenil con trastornos de alimentación presenta también un trastorno de conducta asociado, lo que dificulta la curación y hace necesario un abordaje multidisciplinar.

El Instituto Tomás Pascual junto con la Fundación Instituto de Trastornos Alimentarios ha organizado para los días 20 y 21 de octubre un seminario sobre TCA en Madrid. Más información en Instituto Tomás Pascual.