Son numerosos los estudios que apuntan desde hace años el efecto positivo para la salud del consumo moderado del vino tinto.

En 1991 la OMS hizo público el estudio conocido como “La paradoja Francesa”,   de los científicos Jacques-Lucien Richard y Pierre Ducimetière. En este señalaban al vino, junto con frutas y verduras, como el responsable de una menor incidencia de muerte por enfermedades cardiovasculares en la población francesa, frente  a los casos registrados en la población americana, pese a la dieta rica en grasas saturadas de la que los franceses disfrutan.

Con este estudio y otros muchos  realizados posteriormente, se concluye  que los bebedores moderados de vino tinto disfrutan de mayor salud al verse protegidos frente a padecer enfermedad cardiovascular y otros beneficios generados por el alcohol y otros componentes que el vino tinto posee.

Entre los efectos más destacados, al alcohol se le atribuye:

  • Un aumento del HDL-colesterol, especialmente de las subfracciones HDL2 y HDL3.
  • Una reducción del LDL-colesterol y de su capacidad de oxidación.
  • Una reducción de la capacidad de agregación plaquetaria, una disminución del fibrinógeno y un aumento de la actividad fibrinolítica y antitrombina.
  • Una modificación del endotelio vascular, que causaría una reducción en la síntesis de las moléculas de adhesión endotelial que participan en las primeras fases de la arteriosclerosis.

Efectos sobre la salud de otros componentes relevantes del vino:

Los ponifenoles  y otros componentes propios del vino tinto tienen propiedades antioxidantes. Numerosos estudios in vitro han demostrado que los polifenoles inhiben la susceptibilidad de las LDL a la oxidación, determinante del inicio de la acumulación de células en el espacio subendotelial que acaban formando la placa de ateroma, elemento central de las lesiones arterioscleróticas,  acuerdo con la “hipótesis oxidativa de la arteriosclerosis”.  Además, se ha observado  la gran capacidad antioxidante de varias sustancias como la catequina, miricetina y la quercitina.

A todos estos resultados podemos añadir, los obtenidos recientemente por los Científicos del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) en el  primer ensayo clínico, el cual fue realizado en varones de alto riesgo cardiovascular.

Con este estudio, además de observar que el consumo moderado de vino tinto podría ser beneficioso en las primeras etapas de la aterosclerosis contrarrestando su progresión, podemos concluir que la combinación del etanol y polifenoles que este contiene afectan más a los pacientes con alto riesgo cardiovascular, además de constatar que los efectos positivos no son incompatibles con los tratamientos de estos trastornos.

Fuente: Instituto Tomás Pascual Sanz, Europapress