Este tipo de molestias son muy frecuentes, se expresan de forma variada y el origen puede ser muy diverso.

Podemos sufrir molestias leves, más agudas, reflujo, náuseas, gastroenteritis leves o agudas, vómitos…

¿Cuáles son las causas?

Lo más frecuente es que los dolores agudos sean provocados por toxiinfección o infección bacteriana o vírica. Esto puede ser por ingerir un alimento contaminado con bacterias o sus toxinas, también puede ser por contactar con personas infectadas o utensilios ya contaminados entre otras causas.

Las alergias e intolerancias también causan dolores de estómago (leves o agudos), diarreas y vómitos.

Reflujo gástrico y  problemas de acidez.

Los gases, crean presión en determinados puntos que pueden ser muy dolorosos.

Otros factores como los nervios, medicamentos, mala alimentación y productos que irritan el estómago son factores que crean molestias gastrointestinales.

El aparato digestivo:

Se puede diferenciar en estómago, intestino delgado y colón, está ocupado por una población bacteriana diversa la cual puede generar problemas al verse alterada.

En el estómago gran parte de las bacterias dañinas arrastradas por la saliva son destruidas por el ácido gástrico, por ello, los problemas en esta zona suelen ser debidos a alteración el pH.

En el intestino delgado también hay bacterias, similares a las del estómago, y aumentan en número y variedad en la parte próxima al colon.

El colon, se calcula que hay 175 gramos de bacterias en el colon humano. Dentro de esta población se puede diferenciar:

  • Una población positiva para la salud colónica, estas son las bifidobacterias y eubacterias, que crean compuestos protectores para la salud.
  • Otra negativa: constituida por enterobacterias como E.coli, bacteroides y enterococos, los cuales producen sustancias dañinas que pueden ocasionar diarreas y crean un ambiente colónico perjudicial para la salud a largo plazo.

A lo largo de la vida de la persona, la microflora positiva se va degenerando, sobre todo las fibidobacterias, y la dañina va aumentando. Estos cambios de proporción van relacionados con fallos de inmunidad que se observan en la edad avanzada.

¿Cómo controlar los problemas digestivos?

Una de las formas más efectivas y frecuentes, es el control a través de la alimentación.

En caso de diarreas y vómitos, lo más importante es evitar  la deshidratación preferentemente con suero oral o en su defecto con bebidas isotónicas. No se debe comer mientras duren los vómitos.

Una vez el enfermo esté estable, sin vómitos y la diarrea se haya pasado, este debe hacer dieta blanda, ya que si come con normalidad es posible que recaiga de nuevo o dure más la infección.

¿Cómo debe de ser la dieta blanda?

  • Tomar alimentos ricos en almidón: patata cocida, arroz blanco…
  • Si tomamos carne o pescado, a la plancho o al horno, evitando fritos y rebozados que absorben aceite.
  • Frutas que favorecen la regulación digestiva como la manzana.
  • Evitar alimentos ácidos como el tomate y cítricos, evitar grasas y aceites, que irritan el estómago.
  • Tomar lácteos que contengan prebióticos y probióticos para repoblar la flora colónica, ya que si esto no lo hacemos, seremos más susceptibles a recaer o intoxicarnos de nuevo.
  • Evitar bebidas irritantes como el café y el té, y sustituirlo por infusiones que carecen de cafeína y teína, como la manzanilla, el poleo o la melisa.
  • Evitar bebidas gaseosas.

Fuente: Instituto Tomás Pascual Sanz