A pesar de que todas las semanas encontramos al menos una noticia en prensa, el problema sigue aumentando. Y es que quizá no le estamos dando la importancia que se merece, porque si no ¿cómo entender que haya países en los que uno de cada tres adultos padece obesidad? Pero lo realmente grave no es que los países desarrollados exista la obesidad, sino que hasta en los más pobres, al lado de las personas que mueren desnutridas existen otras que padecen enfermedades propias de la obesidad.

Uno de los motivos puede ser el uso y abuso del fast food. Se trata de alimentos relativamente asequibles, fáciles de preparar y “ricos”. Combinación perfecta para aquéllos que bien por desconocimiento o bien por comodidad se alimentan exclusivamente de ellos. Se trata de alimentos que en la mayoría de los casos son ricos en grasas de dudosa calidad, azúcares refinados e hidratos de carbono en general, sal…

Hoy somos en el mundo 1500 millones de adultos obesos, y 170 millones de niños. Se prevé que estas cifras sigan aumentando, con el consiguiente gasto médico que suponen todas las enfermedades derivadas de la obesidad: diabetes, enfermedades coronarias, cáncer… Por eso, aunque solo sea por propio egoismo económico hay que plantarle cara a la obesidad.

Ayer hablabamos del fracaso de una de las dietas más de moda de estos momentos, la dieta del Dr. Dunkan. Este tipo de dietas surgen por el elevado esfuerzo que conlleva adelgazar. Pero según los expertos adelgazar no tiene por qué significar un gran sacrificio. Símplemente eliminando de la dieta ese bollo a media tarde, o reduciendo la ingesta de alcohol al fin de semana, la chocolatina de por la mañana… Con la eliminación de apenas 100 Calorías diarias se estima que seríamos capaces de eliminar 11 Kg en 3 años.

Hay que tomárselo en serio, si los motivos de salud no son suficientes… ¡¡¡pensemos en nuestro bolsillo!!!