¿A quién no le gusta sentirse sano y sin ningún kilo de más cuando se acerca el verano? Sin embargo, muchos son quienes, para conseguirlo, se obsesionan con dietas de choque, tallas de ropa o la búsqueda de unas medidas ideales. Pues nada más lejos de las recomendaciones recientes de expertos de la Universidad de Birmingham (Reino Unido) que, además, insisten en la importancia de la incorporación de la actividad física. Practicar ejercicio físico suave en la vida cotidiana puede aumentar la confianza en uno mismo y hacer que la persona se sienta mejor, por dentro y por fuera. Ir a los extremos de pérdida de peso, en cambio, a menudo produce un efecto contrario y provoca sentimientos negativos.

Claves para cambiar a hábitos saludables

El objetivo para sentirse sano y en forma es centrarse en la actitud. De esta manera, los expertos ingleses aseguran que es importante ponerse en forma para el verano de forma segura. Para ello, ofrecen los siguientes consejos sobre cómo alcanzar sus objetivos de peso:

  • Ser realista: consultar con el médico acerca de cuánto peso se necesita perder para estar saludable y establecer un calendario para cumplir con ese objetivo. De forma segura se puede perder hasta casi un kilo por semana.
  • No excederse: hacer solo un cambio de estilo de vida cada día, como eliminar un refresco azucarado de la dieta o establecer la toma de desayuno. Los pequeños pasos son, según los expertos, los que permiten alcanzar el objetivo de forma más sencilla.
  • Moverse más: es importante aumentar el nivel de actividad. Recomiendan, asimismo, empezar despacio y ser coherente. Una lista de ejercicios en el calendario de trabajo puede ser una buena ayuda como recordatorio.
  • Personalizar el entrenamiento: aunque la mayoría de las personas deberían realizar por lo menos 150 minutos de ejercicio moderado o 75 de ejercicio intenso cada semana, el entrenamiento que se elija debe adaptarse a cada uno. Una persona sociable y abierta, por ejemplo, puede realizar clases organizadas en grupo. Y quienes sean más solitarios disfrutarán más de caminar, correr o nadar a solas.
  • No saltarse las comidas: una buena manera de reducir las calorías es mantener un registro de la ingesta de alimentos durante unos días para conocer de dónde provienen las calorías adicionales.
  • Seleccionar los alimentos: la mitad de las comidas deben ser frutas y verduras, una cuarta parte tienen que ser cereales y el resto, carnes magras como pollo y pescado. También es importante elegir recetas bajas en grasa y altas en fibra y limitar las porciones; deben evitarse las bebidas azucaradas y optar por alimentos horneados, estofados, asados, hervidos o al vapor.

Hábitos sanos: primero para la salud, después para el físico

Si bien es saludable mejorar la actitud y los hábitos, no hay que obsesionarse, puesto que no es fácil lograr en poco tiempo lo que no se ha conseguido durante todo el invierno. Sí que es cierto que con el buen clima del apetece más salir a hacer deporte y mantener un estilo de vida saludable. Por ello, la mejor recomendación es aprovechar las temperaturas agradables para plantearse unos objetivos realistas que se puedan dilatar a lo largo del año. Estas metas, además, deberían ser a largo plazo.

Las actividades de relajación también son útiles para entrenar tanto el cuerpo como la mente, ya que, al reducir el estrés, pueden facilitar el logro de los objetivos, es decir, al afianzamiento de unos hábitos sanos que ayuden a que la mejora perdure en el tiempo. Por otro lado, la obsesión por perder peso lleva a la práctica de excesivo ejercicio en el gimnasio durante periodos de tiempo muy cortos, algo por completo desaconsejable, ya que el cuerpo debe asimilar la nueva actividad física de forma gradual.

Fuente: Consumer Eroski