No paran quietos ni un segundo en clase, ni en casa, ni en el recreo… pero cuando se trata de ver la televisión o de entretenerse con un videojuego, la cosa cambia. Por este motivo muchos padres se asombran de que a sus hijos les tachen de hiperactivos cuando pueden permanecer tiempo enganchados a una pantalla (tele, videojuegos…) casi sin parpadear.

Lo que sucede, en realidad, es que la capacidad de estos menores para concentrarse delante de una pantalla, y no en otros sitios, es una característica del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), según apuntan algunas investigaciones y, sobre todo, muchos de los especialistas que les tratan. Pero no es todo tan sencillo. Porque también existen otra serie de trabajos que apuntan hacia el lado contrario: el exceso de horas frente al televisor o la videoconsola es el que eleva el riesgo de problemas de atención en los menores.

Esta dicotomía es la que ha empujado a la comunidad médica a preguntarse (y a seguir investigando) si la fascinación por las pantallas es, en realidad, la causa o un efecto de la hiperactividad.

El Instituto Tomás Pascual  Sanz organiza el próximo jueves 9 de junio un seminario donde se tratatrán el origen y desarrollo de esta enfermedad.

Fuent: El Mundo