No paramos de escuchar que hacer ejercicio es fundamental para la salud, pero ¿sabemos a qué se debe?

Hasta hace poco tiempo nos quedábamos con la idea de que el ejercicio es bueno para mantener un aspecto más saludable, un peso ideal, incluso a reducir el riesgo a padecer enfermedades crónicas entre ellas obesidad y enfermedades cardiovasculares. Recientemente se ha indagada y encontrado respuestas más concretas de cómo la práctica de ejercicio crea un efecto beneficioso en la salud.

Está más que comprobado por numerosos estudios que el  ejercicio en distintas intensidades tiene respuestas fisiológicas sobre distintos sistemas:

En el sistema metabólico: la práctica de ejercicio moderada aumenta la actividad de este sistema, por ello una persona que hace ejercicio frecuentemente movilizara más fácilmente la grasa acumulada. Además se vuelve más sensible a la insulina, hormona que se encarga de distribuir la glucosa a los músculos, lo cual es favorable para personas con problemas de diabetes mellitus tipo 2.

En el sistema cardiorrespiratorio: Aumenta el volumen de oxigeno máximo, la capacidad de eliminación de dióxido de carbono, y la ventilación por minuto en situaciones de esfuerzo.

En el sistema endocrino: se ve reducida la liberación de hormonas en personas que realizan ejercicio frecuentemente.

En el sistema neuromuscular: se ven mejorados algunos factores como es la contracción muscular, el flujo sanguíneo y de oxígeno a las células. Además se ve incrementada la formación de células musculares y regeneración de articulaciones, especialmente con los deportes de impacto, como es correr, tenis o aerobic.

En el sistema inmunológico: activación de este  por la actividad moderada. No era demasiado conocido, aunque con los estudios recientes se ha dado un gran paso. Tal y como se ha publicado en la revista Nature, han observado que el ejercicio induce la expresión del gen BCL2,  el cual induce casinos online un sistema de reciclado celular, llamado autofagia. Este es un proceso normal mediante el cual una célula destruye proteínas defectuosas y otras sustancias que pueden producir la muerte celular. Entre otras funciones, la autofagia puede prevenir que las células normales se vuelvan cancerosas, desórdenes neurodegenerativos y problemas inflamatorios.

Todas estas respuestas tienen como resultado conocidos beneficios en la salud:

La actividad física mejora la calidad de vida y prolonga la longevidad.

Mejora la salud mental, mejora el estado anímico y deterioro cognitivo en adultos y personas mayores. Disminuyen las respuestas de estrés, ansiedad, depresión u aumenta la autoestima.

Beneficios en el sistema musculoesquelético reduciendo el riesgo de fracturas y osteoporosis. Hay estudios epidemiológicos que señalan la acción protectora de caminar frente al desarrollo de artrosis.  Unas 5 sesiones de 30 minutos de actividad física moderada de bajo impacto (caminar rápido, bicicleta..)Fortalecen la musculatura, mejora el funcionamiento de articulaciones y reduce el dolor en adultos con artritis.

Además la práctica de ejercicio progresivo y de alta intensidad aumenta la masa muscular esquelética, la fuerza, la potencia y la activación neuromuscular, creando mejoría en el estado psíquico y físico del deportista.

Es clave para luchar contra la obesidad, en caso de padecer riesgo la previene. Por otra parte, ayuda a mantener el peso adecuado ya que además de aumentar el gasto calórico,  al fortalecer la musculatura aumenta la tasa metabólica basal, esto es un incremento en el consumo de energía de nuestro cuerpo. Por ello, el  mismo menú para dos personas de igual peso, engordará más al que no realiza ejercicio.

Protege frente a problemas cardiovasculares gracias a la regulación de niveles de colesterol, disminución de frecuencia cardiaca, y  agregación plaquetaria entre otros factores implicados en las enfermedades cardiovasculares. Esto es ejerce un particular efecto beneficioso en personas hipertensas por edad, fumadores y con altos niveles de colesterol LDL.

Reducción de riesgo de diabetes mellitus tipo 2 y mejora la salud de los que ya la tienen,  por la menor resistencia a la insulina, mejora la regulación glucémica además de mejorar el resto de factores asociados.

Por último, hay una asociación inversa entre actividad física moderada y cáncer. Según los estudios, el efecto se aprecia al  practicar de 30 a 60 minutos diarios de actividad física moderada a vigorosa, según las posibilidades de cada uno. La causa  puede que sea el reciente hallazgo, que señala el incremento de la actividad autofágica estimulada por la expresión del gen BCL2 con la práctica de ejercicio.

Sea cual sea la causa, es fundamental para mantener una buena salud además de para  la prevención y mejora de enfermedades crónicas, llevar un estilo de vida activo. En él se debe incluir la práctica de algún deporte o actividad adecuada a cada uno, en función de su edad y condición, todo ello combinado con una dieta variada y rica en antioxidantes y agentes protectores.

Fuente: Instituto Tomás Pascual Sanz