La alergia a alimentos se manifiesta como una respuesta exagerada a la ingestión de un alimento (alérgeno), aunque también puede causar síntomas su contacto (tocar un melocotón, o que se derrame un vaso de leche en la mano) o inhalación (de sus vapores de cocción, por ejemplo). Afecta al 2,5% de la población general y al 8% de los niños menores de 3 años según datos de la World Allergy Organization.

REACCIONES ADVERSAS A ALIMENTOS

Hay que diferenciar claramente la alergia a alimentos de otros problemas de reacciones adversas a alimentos de causa tóxica, infecciosa, o intolerancias de mecanismo no inmunológico. Uno de los ejemplos más conocidos de problemas con alimentos no causados por la alergia es la intolerancia a la lactosa (muy común en nuestro país y que produce diarrea y meteorismo tras ingesta de lactosa, el azúcar de la leche), que se trata de una intolerancia causada por déficit de enzimas.

Actualmente se considera que existe alergia alimentaria siempre que aparece una reacción inmunológica, sea ésta mediada o no por anticuerpos IgE, como respuesta a la ingesta de un determinado alimento. Existen distintas clasificaciones, siendo una de las más aceptadas la de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI), publicada en 1995, en la que se diferencian dos grandes grupos (reacciones tóxicas y reacciones no tóxicas). La Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica en su página web para familiares propone como una de las clasificaciones más aceptadas la siguiente:

CLASIFICACIÓN DE LAS REACCIONES ADVERSAS A ALIMENTOS.

Tóxica Tóxicos externos
Tóxicos internos
No tóxica No inmunológica
(Intolerancia)
Enzimática
Metabólica
Farmacológica
Indeterminada
Inmunológica
(Alergia o hipersensibilidad)
Mediada por IgE
No mediada por IgE
(antes intolerancias)

 

Fuente: SEICAP

Esta clasificación ayuda a evitar confusiones derivadas del uso que se venía haciendo del término “intolerancia” para toda reacción en la que no se demostraba participación de los anticuerpos tipo IgE, dejándolo ahora sólo para las reacciones no tóxicas de mecanismo no inmunológico, y llamando “alergia” a toda reacción en la que participe el sistema inmunológico, sea mediante anticuerpos IgE o mediante otros mecanismos diferentes:

REACCIONES TÓXICAS: ocurrirán siempre en todos los individuos expuestos cuando la dosis sea suficientemente elevada. Los compuestos tóxicos pueden ser externos, ocasionándose durante el procesamiento de los alimentos o por contaminantes (microbios, venenos, pesticidas…), y causando toxiinfecciones alimentarias como gastroenteritis, salmonelosis, etc.; o pueden ser tóxicos internos naturales en el alimento (setas venenosas). Estas reacciones tóxicas pueden, en ocasiones, manifestarse de forma similar a las reacciones alérgicas.

REACCIONES NO TÓXICAS: dependen de la susceptibilidad individual a un cierto alimento, y sólo ocurren en una proporción pequeña de personas. Dentro de estas reacciones no tóxicas encontramos las que no son producidas por mecanismo inmunológico o INTOLERANCIAS  y las que son producidas por un mecanismo inmunológico o ALERGIAS.