La semana pasada hablaban en el periódico ABC sobre la publicación de los efectos tóxicos que tienen los azúcares añadidos realizada en la revista “Nature”, comparando la acción de estos endulzantes sobre la salud con la del alcohol.

Son innumerables las bebidas y alimentos que contienen azúcares añadidos, dentro de los carbohidratos sencillos más utilizados en la industria alimentaria encontramos la fructosa, glucosa y sacarosa.

Estos azúcares aumentan el dulzor del producto haciéndolo más apetecible, pero a la vez incrementa el valor energético con calorías vacías. Esto es, nutrientes de bajo valor, sin proteínas, vitaminas, minerales ni ácidos grasos beneficiosos para la salud.

La ingesta abundante de azúcares de fácil asimilación desarrolla resistencia a la insulina y a la leptina. La resistencia a la insulina va ligada a la aparición de diabetes, mientras que la resistencia a la leptina, hormona de saciedad,  regula el nivel de lípidos en sangre  y peso corporal  acelerando la aparición de obesidad cuando se encuentra  inhibida.

Según cuenta el periódico, Robert H. Lustig, neuroendocrino estadounidense argumenta que la fructosa es tan tóxica como el alcohol y debería recibir igual trato. <Está demostrado que puede favorecer el síndrome metabólico, un conjunto de patologías que se consideran factores de riesgo para el infarto de miocardio, angina o ictus>, señala Petra Sanz, de la Sociedad Española de Cardiología.

Según la Revista de Cardiología Española, se  entiende por síndrome metabólico a aquel constituido por al menos tres de las siguientes alteraciones metabólicas menciones:

  • Obesidad de distribución central, perímetro de cintura superior a 102cm en varones y 88cm en mujeres.
  • Disminución de la concentración del colesterol unido a las lipoproteínas de alta densidad (cHDL), 40mg/dl en varones y 50mg/dl en mujeres.
  • Elevada concentración de triglicéridos,superioa a 150 mg/dl de sangre.
  • Aumento de la presión arterial, niveles superiores a 130mmHg la sistólica y 85mmHg la diastólica.
  • Hiperglucemia, tener glucemia superior a 100 mg/dl de sangre en ayunas.

Este síndrome como bien es sabido es un factor muy relacionado con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares  y el incremento de la morbimortalidad que suponen una fuerte amenaza para los sistemas de salud del siglo XXI.

Por eso, los expertos del mencionado artículo de la revista y otros especialistas  del ámbito de la salud, concluyen que sería razonable un control en el uso de estos edulcorantes al igual que el alcohol u otros componentes dañinos. Además de contar con etiquetado más preciso y mayor formación para que los consumidores cuenten con conocimientos básicos sobre nutrición.

Fuente: ABC, Revista española de cardiología, Nature