Esta frase pronunciada por nuestro Ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente se produjo en un contexto de contención del gasto referenciado a la necesidad de tomar medidas para evitar el desperdicio de alimentos, una preocupación compartida con la Unión Europea. Desde el año pasado, y con el objetivo de reducir las casi 90 toneladas de productos alimentcios que se estima que se desperdician en toda la Unión Europea, se creó una nueva normativa sobre la fecha de caducidad en el etiquetado de alimentos.

Sin embargo, y reconociendo el hecho que por comer un yogur pasado un par de días de su fecha de caducidad no tiene por qué pasar nada, creemos que resulta peligroso animar a la población a que consuma productos caducados porque la proliferación de microorganismos ha podido convertir el alimento en no apto para su consumo. Es cierto que en ocasiones, a través de las características organolépticas del alimento es posible determinar si está en buenas condiciones de consumo o no, pero ni toda la población tiene el suficiente criterio para determinar la salubridad de un alimento ni siempre estos síntomas son tan evidentes. Declaraciones como éstas podrían producir una relajación respecto al control de la seguridad alimentaria y provocar algún tipo de brote de toxiinfección alimentaria.

Por ello, desde este blog recomendamos vigilar convenientemente nuestra despensa y frigorífico para evitar que los productos almacenados lleguen a su tiempo máximo de conservación, mediante un buen sistema de rotación de producto y por supuesto siempre respetando las fechas de consumo preferente y de caducidad que determina la ley y marca el fabricante.